El Santo Evangelio segun
San Mateo
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Capítulo:
Genealogía de Jesucristo
- 1
- Este es el Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de
David, hijo de Abraham.
- 2
- Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob; Jacob
engendró a Judá y a sus hermanos;
- 3
- Judá engendró de Tamar a Fares y a Zéraj; Fares engendró
a Hesrón; Hesrón engendró a Aram;
- 4
- Aram engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Najsón;
Najsón engendró a Salmón;
- 5
- Salmón engendró de Rajab a Boaz; Boaz engendró de Rut a
Obed; Obed engendró a Isaí;
- 6
- Isaí engendró al rey David. David engendró a Salomón de
la que fue mujer de Urías;
- 7
- Salomón engendró a Roboam; Roboam engendró a Abías;
Abías engendró a Asa;
- 8
- Asa engendró a Josafat; Josafat engendró a Joram; Joram
engendró a Uzías;
- 9
- Uzías engendró a Jotam; Jotam a Acaz; Acaz engendró a
Ezequías;
- 10
- Ezequías engendró a Manasés; Manasés engendró a Amón;
Amón engendró a Josías;
- 11
- Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo
de la deportación de Babilonia.
- 12
- Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró
a Salatiel; Salatiel engendró a Zorobabel;
- 13
- Zorobabel engendró a Abiud; Abiud engendró a Eliaquim;
Eliaquim engendró a Azor;
- 14
- Azor engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Aquim; Aquim
engendró a Eliud.
- 15
- Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendró a Matán;
Matán engendró a Jacob.
- 16
- Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació
Jesús, llamado el Cristo.
- 17
- De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta
David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y
desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
- 18
- El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando María su
madre,desposada con José antes que se unieran, se halló que ella había concebido del
Espíritu Santo.
- 19
- José su marido, como era justo y no quería difamarla, se
propuso dejarla secretamente.
- 20
- Mientras él pensaba en esto, un ángel del Señor le
apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer,
porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
- 21
- Ella dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,
porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
- 22
- Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habló el
Señor por medio del profeta, diciendo:
- 23
- He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y
llamarán su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.
- 24
- Cuando José despertó del sueño, hizo como el ángel del
Señor le había mandado, y recibió a su mujer.
- 25
- Pero no la conoció hasta que ella dio a luz a su hijo
primogénito, y le puso por nombre JESÚS.
La adoración de los magos
- 1
- Jesús nació en Belén de Judea cuando gobernaba el rey
Herodes. Y he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén,
- 2
- preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha
nacido? Porque al ver su estrella en el oriente, hemos venido para adorarle.
- 3
- Cuando el rey Herodes oyó esto, se turbó, y toda
Jerusalén con él.
- 4
- Y convocados todos los principales sacerdotes, y los
escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
- 5
- Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está
escrito por el profeta:
- 6
- Y tú, Belén, en la tierra de Judá, no eres la más
pequeña entre los gobernadores de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, que pastoreará
a mi pueblo Israel.
- 7
- Entonces Herodes, llamó en secreto a los magos, e indagó
de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
- 8
- y enviándolos a Belén, dijo: vayan, y averiguen con
diligencia acerca del niño; y cuando lo hallen, haganmelo saber, para que yo también
vaya y le adore.
- 9
- Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la
estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se
detuvo sobre donde estaba el niño.
- 10
- Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría.
- 11
- Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María,
y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro,
incienso y mirra.
- 12
- Pero siendo avisados por revelación en sueños que no
volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
- 13
- Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor
apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a
Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al
niño para matarlo.
- 14
- Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y
se fue a Egipto,
- 15
- y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se
cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi
Hijo.
- 16
- Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se
enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén
y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
- 17
- Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta
Jeremías, cuando dijo:
- 18
- Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido:
Raquel que llora sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.
- 19
- Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del
Señor apareció en sueños a José en Egipto,
- 20
- diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vé a la
tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.
- 21
- Entonces él se levantó, tomó al niño y a su madre, y
vino a tierra de Israel.
- 22
- Pero, al oir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de
Herodes su padre, tuvo miedo de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue
a la región de Galilea.
- 23
- Habiendo llegado, habitó en la ciudad que se llama Nazaret,
para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado
nazareno.
Ministerio de Juan el Bautista
- 1
- En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en
el desierto de Judea,
- 2
- Y diciendo: Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se
ha acercado.
- 3
- Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías,
diciendo: Voz del que proclama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad
sus sendas.
- 4
- Estaba Juan vestido de pelo de camello y con un cinto de
cuero a la cintura. Su comida era langostas y miel silvestre.
- 5
- Entonces salían a él Jerusalén y toda Judea, y toda la
región del Jordán,
- 6
- y confesando sus pecados eran bautizados por él en el
Jordán.
- 7
- Pero cuando Juan vio que muchos de los fariseos y de los
saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién les
enseñó a huir de la ira venidera?
- 8
- Hagan, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
- 9
- y no piensen decir dentro de ustedes mismos: A Abraham
tenemos por padre; porque yo les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas
piedras.
- 10
- El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por
tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
- 11
- Yo a la verdad les bautizo en agua para arrepentimiento;
pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que
yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
- 12
- Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y
recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
- 13
- Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser
bautizado por él.
- 14
- Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado
por ti, ¿y tú vienes a mí?
- 15
- Pero Jesús le respondio: Deja ahora, porque así conviene
que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
- 16
- Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua;
y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como
paloma, y venía sobre él.
- 17
- Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo
amado, en quien tengo complacencia.
La tentación de Jesús
- 1
- Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,
para ser tentado por el diablo.
- 2
- Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta
noches, tuvo hambre.
- 3
- El tentador se acercó, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di
que estas piedras se conviertan en pan.
- 4
- Pero él respondio y dijo: Escrito está: No sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
- 5
- Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso de
pie sobre el pináculo del templo,
- 6
- y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque
escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, de
modo que no tropieces con tu pie en piedra.
- 7
- Jesús le dijo: Además está escrito: No pondrás a prueba
al Señor tu Dios.
- 8
- Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le
mostró todos los reinos del mundo y su gloria,
- 9
- y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adoras.
- 10
- Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito
está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
- 11
- Entonces el diablo le dejó; y he aquí los ángeles
vinieron y le servían.
- 12
- Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;
- 13
- y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad
marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,
- 14
- para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,
cuando dijo:
- 15
- Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al
otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;
- 16
- El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los
asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.
- 17
- Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir:
Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
- 18
- Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos,
Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran
pescadores.
- 19
- Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de
hombres.
- 20
- Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.
- 21
- Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de
Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y
los llamó.
- 22
- Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le
siguieron.
- 23
- Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas
de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia
en el pueblo.
- 24
- Y se difundio su fama por toda Siria; y le trajeron todos
los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los
endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.
- 25
- Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de
Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.
El Sermón del Monte
- 1
- Cuando vio la multitud, subió al monte; y sentándose, se
le acercaron sus discípulos.
- 2
- Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
- 3
- Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es
el reino de los cielos.
- 4
- Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán
consolados.
- 5
- Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la
tierra por heredad.
- 6
- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados.
- 7
- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia.
- 8
- Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán
a Dios.
- 9
- Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán
llamados hijos de Dios.
- 10
- Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la
justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
- 11
- Bienaventurados son cuando por mi causa les insulten y
persigan, y digan toda clase de mal contra ustedes, mintiendo.
- 12
- Gócense y alégrense, porque la recompensa es grande en los
cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de ustedes.
- 13
- Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su
sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y
pisoteada por los hombres.
- 14
- Ustedes son la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un
monte no se puede esconder.
- 15
- Tampoco se enciende una luz para ponerla debajo de un
cajón, sino sobre el candelero, y así alumbra a todos los que están en la casa.
- 16
- Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que
vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
- 17
- No penséis que he venido para abrogar la ley o los
profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
- 18
- Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la
tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
- 19
- De manera que cualquiera que quebrante uno de estos
mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el
reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande
en el reino de los cielos.
- 20
- Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la
de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
- 21
- Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y
cualquiera que matare será culpable de juicio.
- 22
- Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su
hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será
culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno
de fuego.
- 23
- Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti,
- 24
- deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda,
reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
- 25
- Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que
estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al
alguacil, y seas echado en la cárcel.
- 26
- De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues
el último cuadrante.
- 27
- Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
- 28
- Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para
codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
- 29
- Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer,
sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que
todo tu cuerpo sea echado al infierno.
- 30
- Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y
échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo
sea echado al infierno.
- 31
- También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele
carta de divorcio.
- 32
- Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por
causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete
adulterio.
- 33
- Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No
perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.
- 34
- Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el
cielo, porque es el trono de Dios;
- 35
- ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por
Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
- 36
- Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o
negro un solo cabello.
- 37
- Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es
más de esto, de mal procede.
- 38
- Oyeron que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
- 39
- Pero yo les digo: No resistan al malo; antes, a cualquiera
que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
- 40
- y al que quiera llevarte a juicio y quitarte la túnica,
déjale también la capa;
- 41
- a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve
con él dos.
- 42
- Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado,
no se lo niegues.
- 43
- Oyeron que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás
a tu enemigo.
- 44
- Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que
les maldicen, hagan bien a los que les aborrecen, y oren por los que les ultrajan y les
persiguen;
- 45
- para que sean hijos de su Padre que está en los cielos, que
hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
- 46
- Porque si aman a los que os aman, ¿qué recompensa
tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
- 47
- Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué hacen de más?
¿No proceden así también los gentiles?
- 48
- Sean, pues, ustedes perfectos, como su Padre que está en
los cielos es perfecto.
Sobre las obras de misericordia
- 1
- Eviten el hacer sus buenas obras delante de los hombres,
para que ellos les vean; de otra manera no tendrán recompensa de su Padre que está en
los cielos.
- 2
- Cuando, pues, hagas obras de misericordia, no toques
trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para
ser alabados por los hombres; les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
- 3
- Pero cuando tú hagas obras de misericordia, no sepa tu mano
izquierda lo que hace tu derecha,
- 4
- para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre que ve en lo
secreto te recompensará en público.
- 5
- Cuando oren, no sean como los hipócritas; que aman el orar
de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres;
les aseguro que ya tienen su recompensa.
- 6
- Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, y cerrada la
puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te
recompensará en público.
- 7
- Y al orar, no usen inútiles repeticiones, como los
gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería.
- 8
- No sean semejantes a ellos; porque su Padre sabe de qué
cosas tienen necesidad, antes que ustedes se lo pidan.
- 9
- Ustedes, pues, oren así: Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu nombre.
- 10
- Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo,
así también en la tierra.
- 11
- El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
- 12
- Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores.
- 13
- Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque
tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
- 14
- Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre
celestial les perdonará también a ustedes;
- 15
- Pero si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco su
Padre les perdonará sus ofensas.
- 16
- Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas;
porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo
que ya tienen su recompensa.
- 17
- Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
- 18
- para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre
que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
- 19
- No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el
orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
- 20
- sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el
orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
- 21
- Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón.
- 22
- La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es
bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
- 23
- pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en
tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas
tinieblas?
- 24
- Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al
uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a
Dios y a las riquezas.
- 25
- Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué
habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.
¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
- 26
- Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni
recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho
más que ellas?
- 27
- ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane,
añadir a su estatura un codo?
- 28
- Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los
lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
- 29
- pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se
vistió así como uno de ellos.
- 30
- Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el
horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
- 31
- No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué
beberemos, o qué vestiremos?
- 32
- Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro
Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
- 33
- Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y
todas estas cosas os serán añadidas.
- 34
- Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el
día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
El juzgar a los demás
- 1
- No juzguen, para que no sean juzgados.
- 2
- Porque con el juicio con que juzgan, serán juzgados, y con
la medida con que midan, se les medirá.
- 3
- ¿Por qué miras la astilla que está en el ojo de tu
hermano, y dejas de ver la viga que está en tu propio ojo?
- 4
- ¿Cómo dirás a tu hermano: Déjame sacarte la astilla de
tu ojo, y he aquí la viga está en el tuyo?
- 5
- ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y
entonces podrás ver bien para sacar la astilla del ojo de tu hermano.
- 6
- No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de
los cerdos, no sea que las pisoteen, y después se vuelvan contra ustedes y los
despedacen.
- 7
- Pidan, y se les dará; busquen, y hallan; llamen, y se les
abrirá.
- 8
- Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y
al que llama, se le abrirá.
- 9
- ¿Qué hombre hay entre ustedes, que si su hijo le pide pan,
le dará una piedra?
- 10
- ¿O al que le pide un pescado, le dará una serpiente?
- 11
- Pues si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus
hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le
pidan?
- 12
- Así que, todas las cosas que quieran que los hombres hagan
con ustedes, así también ustedes hagan con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
- 13
- Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y
espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.
- 14
- Pero ¡qué estrecha es la puerta, y qué angosto el camino
que lleva a la vida!, y pocos son los que la hallan.
- 15
- Ciudense de los falsos profetas, que vienen a ustedes
vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
- 16
- Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de
los espinos, o higos de los abrojos?
- 17
- Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo
da frutos malos.
- 18
- No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo
dar frutos buenos.
- 19
- Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el
fuego.
- 20
- Así que, por sus frutos los conoceréis.
- 21
- No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino
de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
- 22
- Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no
profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos
muchos milagros?
- 23
- Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de
mí, hacedores de maldad.
- 24
- Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le
compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
- 25
- Descendio lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y
golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
- 26
- Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le
compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
- 27
- y descendio lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y
dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
- 28
- Y cuando teminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba
de su doctrina;
- 29
- porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como
los escribas.
Jesús sana a un leproso y calma la tempestad
- 1
- Cuando Jesús descendio del monte, le seguía mucha gente.
- 2
- Enseguida se le acercó un leproso, quien postrándose ante
él, le dijo: ¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!
- 3
- Jesús extendiendo la mano, le tocó, diciendo: Quiero.
¡Sé limpio! Y al instante su lepra desapareció.
- 4
- Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve,
muéstrate al sacerdote, y ofrece la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos.
- 5
- Cuando Jesús entró en Capernaum, vino a él un centurión,
y rogándole,
- 6
- le decía: Señor, mi criado está postrado en casa,
paralítico, y sufre terribles dolores.
- 7
- Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
- 8
- Respondiendo el centurión dijo: Señor, no soy digno de que
entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado será sanado.
- 9
- Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo
soldados bajo mi mando; y digo a éste: Ve, y él va; y al otro: Ven, y viene; y si digo a
mi siervo: Haz esto, el lo hace.
- 10
- Cuando Jesús oyó esto, se maravilló, y dijo a los que le
seguían: Les aseguro, que ni aun en Israel he encontrado tanta fe.
- 11
- Y les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente,
y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
- 12
- pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de
afuera; allí habrá llanto y crujir de dientes.
- 13
- Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te
sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
- 14
- Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste
postrada en cama, con fiebre.
- 15
- Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y
les servía.
- 16
- Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos
endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
- 17
- para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,
cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
- 18
- Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al
otro lado.
- 19
- Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré
adondequiera que vayas.
- 20
- Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del
cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
- 21
- Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya
primero y entierre a mi padre.
- 22
- Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a
sus muertos. .
- 23
- Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
- 24
- Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan
grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
- 25
- Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo:
¡Señor, sálvanos, que perecemos!
- 26
- El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
Entonces, levantándose, reprendio a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
- 27
- Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es
éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
- 28
- Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los
gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces
en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
- 29
- Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús,
Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
- 30
- Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.
- 31
- Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera,
permítenos ir a aquel hato de cerdos.
- 32
- El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato
de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero,
y perecieron en las aguas.
- 33
- Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad,
contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
- 34
- Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le
vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.
Jesús sana a un paralítico
- 1
- Cuando Jesús entró en la barca, pasó a la otra orilla
llegando a su ciudad.
- 2
- Enseguida le trajeron un paralítico, tendido sobre una
camilla; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus
pecados te son perdonados.
- 3
- Entonces algunos de los escribas dijeron entre sí: Este
blasfema.
- 4
- Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: ¿Por qué
piensan mal en sus corazones?
- 5
- Porque, ¿qué es más fácil, decir: Tus pecados te son
perdonados, o decir: Levántate y anda?
- 6
- Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad
en la tierra para perdonar pecados (dijo entonces al paralítico): Levántate, toma tu
camilla, y vete a tu casa.
- 7
- Entonces se levantó y se fue a su casa.
- 8
- Cuando la gente vio esto, se maravillaron y glorificaron a
Dios, porque había dado tal autoridad a los hombres.
- 9
- Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que
estaba sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y él se
levantó y le siguió.
- 10
- Y sucedió que estando Jesús sentado a la mesa en la casa,
muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con
él y sus discípulos.
- 11
- Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a los discípulos:
¿Porqué come su Maestro con los publicanos y pecadores?
- 12
- Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad
de médico, sino los enfermos.
- 13
- Vayan y aprendan lo que significa: Misericordia quiero, y no
sacrificio. Porque no he venido para llamar a justos, sino a pecadores, al
arrepentimiento.
- 14
- Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo:
¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?
- 15
- Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas
tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo
les será quitado, y entonces ayunarán.
- 16
- Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque
tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
- 17
- Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los
odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en
odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.
- 18
- Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre
principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano
sobre ella, y vivirá.
- 19
- Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos.
- 20
- Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía
doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
- 21
- porque decía entre sí: Si tocare solamente su manto, seré
salva.
- 22
- Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo,
hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
- 23
- Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que
tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto,
- 24
- les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino
duerme. Y se burlaban de él.
- 25
- Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y
tomó de la mano a la niña, y ella se levantó.
- 26
- Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.
- 27
- Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando
voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!
- 28
- Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les
dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.
- 29
- Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe
os sea hecho.
- 30
- Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó
rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.
- 31
- Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda
aquella tierra.
- 32
- Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo,
endemoniado.
- 33
- Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se
maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.
- 34
- Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios
echa fuera los demonios.
- 35
- Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en
las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y
toda dolencia en el pueblo.
- 36
- Y cuando vio las multitudes, tuvo compasión de ellas;
porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
- 37
- Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es
mucha, mas los obreros son pocos.
- 38
- Rueguen, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros para
la cosecha.
Jesús comisiona a los doce apóstoles
- 1
- Entonces llamó a sus doce discípulos, y les dio autoridad
sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y
toda dolencia.
- 2
- Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero
Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; también Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano
Juan;
- 3
- Felipe, Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano, Jacobo hijo
de Alfeo y Lebeo, llamado Tadeo;
- 4
- Simón el cananista, y Judas Iscariote, quien le entregó.
- 5
- A estos doce envió Jesús, dándoles las siguientes
instrucciones: No vayan por camino de gentiles, ni entren en la ciudad de los samaritanos,
- 6
- sino, más bien, vayan a las ovejas perdidas de la casa de
Israel.
- 7
- Y al ir caminando, proclamen, diciendo: El reino de los
cielos se ha acercado.
- 8
- Sanen a los enfermos, limpien leprosos, resuciten a los
muertos, echen fuera demonios; de gracia recibieron, den de gracia.
- 9
- No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros
cintos;
- 10
- ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de
calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.
- 11
- Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos
quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis.
- 12
- Y al entrar en la casa, saludadla.
- 13
- Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella;
mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
- 14
- Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras,
salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
- 15
- De cierto os digo que en el día del juicio, será más
tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.
- 16
- He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos: sed,
pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
- 17
- Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los
concilios, y en sus sinagogas os azotarán;
- 18
- y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa
de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.
- 19
- Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué
hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.
- 20
- Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu
de vuestro Padre que habla en vosotros.
- 21
- El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al
hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.
- 22
- Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas
el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
- 23
- Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de
cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que
venga el Hijo del Hombre.
- 24
- El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más
que su señor.
- 25
- Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como
su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
- 26
- Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no
haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
- 27
- Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que
oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
- 28
- Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no
pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el
infierno.
- 29
- ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni
uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
- 30
- Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
- 31
- Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos
pajarillos.
- 32
- A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres,
yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
- 33
- Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo
también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
- 34
- No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he
venido para traer paz, sino espada.
- 35
- Porque he venido para poner en disensión al hombre contra
su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;
- 36
- y los enemigos del hombre serán los de su casa.
- 37
- El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de
mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
- 38
- y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno
de mí.
- 39
- El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida
por causa de mí, la hallará.
- 40
- El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me
recibe a mí, recibe al que me envió.
- 41
- El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa
de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo
recibirá.
- 42
- Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de
agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su
recompensa.
Los mensajeros de Juan el Bautista
- 1
- Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce
discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.
- 2
- Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le
envió dos de sus discípulos,
- 3
- para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o
esperaremos a otro?
- 4
- Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las
cosas que oís y veis.
- 5
- Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados,
los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
- 6
- y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
- 7
- Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la
gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
- 8
- ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de
vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los
reyes están.
- 9
- Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y
más que profeta.
- 10
- Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío
mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.
- 11
- De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha
levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los
cielos, mayor es que él.
- 12
- Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de
los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
- 13
- Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.
- 14
- Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de
venir.
- 15
- El que tiene oídos para oír, oiga.
- 16
- Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los
muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,
- 17
- diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos,
y no lamentasteis.
- 18
- Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio
tiene.
- 19
- Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí
un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la
sabiduría es justificada por sus hijos.
- 20
- Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales
había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:
- 21
- ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en
Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha
que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.
- 22
- Por tanto os digo que en el día del juicio, será más
tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.
- 23
- Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta
el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido
hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.
- 24
- Por tanto os digo que en el día del juicio, será más
tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.
- 25
- En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los
entendidos, y las revelaste a los niños.
- 26
- Sí, Padre, porque así agradó.
- 27
- Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie
conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el
Hijo lo quiera revelar.
- 28
- Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y
yo os haré descansar.
- 29
- Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
- 30
- porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Jesús: Señor del sábado
- 1
- En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de
reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.
- 2
- Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos
hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.
- 3
- Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David,
cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre;
- 4
- cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la
proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino
solamente a los sacerdotes?
- 5
- ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo
los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?
- 6
- Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.
- 7
- Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no
sacrificio, no condenaríais a los inocentes;
- 8
- porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.
- 9
- Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos.
- 10
- Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y
preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?
- 11
- El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una
oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?
- 12
- Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por
consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.
- 13
- Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la
extendió, y le fue restaurada sana como la otra.
- 14
- Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para
destruirle.
- 15
- Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió
mucha gente, y sanaba a todos,
- 16
- y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;
- 17
- para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,
cuando dijo:
- 18
- He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien
se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio.
- 19
- No contenderá, ni voceará, Ni nadie oirá en las calles su
voz.
- 20
- La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no
apagará, Hasta que saque a victoria el juicio.
- 21
- Y en su nombre esperarán los gentiles.
- 22
- Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y
le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.
- 23
- Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste
aquel Hijo de David?
- 24
- Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los
demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.
- 25
- Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo
reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí
misma, no permanecerá.
- 26
- Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está
dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
- 27
- Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién
los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
- 28
- Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios,
ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
- 29
- Porque, ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre
fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
- 30
- El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no
recoge, desparrama.
- 31
- Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a
los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.
- 32
- A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del
Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será
perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.
- 33
- O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol
malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.
- 34
- ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno,
siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
- 35
- El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas
cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.
- 36
- Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los
hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
- 37
- Porque por tus palabras serás justificado, y por tus
palabras serás condenado.
- 38
- Entonces respondieron algunos de los escribas y de los
fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
- 39
- El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera
demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
- 40
- Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres
días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres
días y tres noches.
- 41
- Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta
generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás,
y he aquí más que Jonás en este lugar.
- 42
- La reina del Sur se levantará en el juicio con esta
generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la
sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
- 43
- Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por
lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
- 44
- Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando
llega, la halla desocupada, barrida y adornada.
- 45
- Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores
que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que
el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.
- 46
- Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y
sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.
- 47
- Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están
afuera, y te quieren hablar.
- 48
- Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi
madre, y quiénes son mis hermanos?
- 49
- Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí
mi madre y mis hermanos.
- 50
- Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está
en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.
Parábola del sembrador
- 1
- Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al
mar.
- 2
- Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se
sentó, y toda la gente estaba en la playa.
- 3
- Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He
aquí, el sembrador salió a sembrar.
- 4
- Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al
camino; y vinieron las aves y la comieron.
- 5
- Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y
brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
- 6
- pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se
secó.
- 7
- Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la
ahogaron.
- 8
- Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a
ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
- 9
- El que tiene oídos para oír, oiga.
- 10
- Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por
qué les hablas por parábolas?
- 11
- El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado
saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
- 12
- Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más;
pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
- 13
- Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y
oyendo no oyen, ni entienden.
- 14
- De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías,
que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis.
- 15
- Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los
oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan
con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
- 16
- Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros
oídos, porque oyen.
- 17
- Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos
desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
- 18
- Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
- 19
- Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende,
viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado
junto al camino.
- 20
- Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la
palabra, y al momento la recibe con gozo;
- 21
- pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración,
pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
- 22
- El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la
palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se
hace infructuosa.
- 23
- Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye
y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
- 24
- Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los
cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
- 25
- pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y
sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
- 26
- Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció
también la cizaña.
- 27
- Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le
dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene
cizaña?
- 28
- El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le
dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
- 29
- El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña,
arranquéis también con ella el trigo.
- 30
- Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y
al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en
manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
- 31
- Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los
cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;
- 32
- el cual a la verdad es la más pequeña de todas las
semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal
manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
- 33
- Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante
a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo
fue leudado.
- 34
- Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin
parábolas no les hablaba;
- 35
- para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.
- 36
- Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y
acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del
campo.
- 37
- Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla
es el Hijo del Hombre.
- 38
- El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del
reino, y la cizaña son los hijos del malo.
- 39
- El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin
del siglo; y los segadores son los ángeles.
- 40
- De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el
fuego, así será en el fin de este siglo.
- 41
- Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de
su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
- 42
- y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y
el crujir de dientes.
- 43
- Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino
de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
- 44
- Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro
escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello
va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
- 45
- También el reino de los cielos es semejante a un mercader
que busca buenas perlas,
- 46
- que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo
lo que tenía, y la compró.
- 47
- Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que
echada en el mar, recoge de toda clase de peces;
- 48
- y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen
lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
- 49
- Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y
apartarán a los malos de entre los justos,
- 50
- y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y
el crujir de dientes.
- 51
- Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas?
Ellos respondieron: Sí, Señor.
- 52
- El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los
cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas
viejas.
- 53
- Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se
fue de allí.
- 54
- Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos,
de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y
estos milagros?
- 55
- ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre
María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?
- 56
- ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde,
pues, tiene éste todas estas cosas?
- 57
- Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay
profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
- 58
- Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad
de ellos.
La muerte de Juan el Bautista
- 1
- En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,
- 2
- y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha
resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.
- 3
- Porque Herodes había prendido a Juan, y le había
encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
- 4
- porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.
- 5
- Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque
tenían a Juan por profeta.
- 6
- Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija
de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes,
- 7
- por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo
que pidiese.
- 8
- Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un
plato la cabeza de Juan el Bautista.
- 9
- Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento,
y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,
- 10
- y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.
- 11
- Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y
ella la presentó a su madre.
- 12
- Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo
enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús.
- 13
- Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un
lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.
- 14
- Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión
de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
- 15
- Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos,
diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan
por las aldeas y compren de comer.
- 16
- Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles
vosotros de comer.
- 17
- Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos
peces.
- 18
- El les dijo: Traédmelos acá.
- 19
- Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y
tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y
partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
- 20
- Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró
de los pedazos, doce cestas llenas.
- 21
- Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar
las mujeres y los niños.
- 22
- En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca
e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
- 23
- Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y
cuando llegó la noche, estaba allí solo.
- 24
- Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas;
porque el viento era contrario.
- 25
- Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos
andando sobre el mar.
- 26
- Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se
turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
- 27
- Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo;
yo soy, no temáis!
- 28
- Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú,
manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
- 29
- Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba
sobre las aguas para ir a Jesús.
- 30
- Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a
hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
- 31
- Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le
dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
- 32
- Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
- 33
- Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron,
diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.
- 34
- Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret.
- 35
- Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron
noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos;
- 36
- y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su
manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.
Lo que contamina al hombre
- 1
- Entonces se acercaron a Jesús ciertos fariseos y escribas
de Jerusalén, diciendo:
- 2
- ¿Por qué quebrantan tus discípulos la tradición de los
ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
- 3
- Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros
quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
- 4
- Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre;
y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
- 5
- Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su
madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,
- 6
- ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis
invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
- 7
- Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando
dijo:
- 8
- Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos
de mí.
- 9
- Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres.
- 10
- Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended:
- 11
- No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que
sale de la boca, esto contamina al hombre.
- 12
- Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes
que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
- 13
- Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi
Padre celestial, será desarraigada.
- 14
- Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare
al ciego, ambos caerán en el hoyo.
- 15
- Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
- 16
- Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin
entendimiento?
- 17
- ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al
vientre, y es echado en la letrina?
- 18
- Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto
contamina al hombre.
- 19
- Porque del corazón salen los malos pensamientos, los
homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las
blasfemias.
- 20
- Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer
con las manos sin lavar no contamina al hombre.
- 21
- Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de
Sidón.
- 22
- Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella
región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es
gravemente atormentada por un demonio.
- 23
- Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose
sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
- 24
- El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas
perdidas de la casa de Israel.
- 25
- Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo:
¡Señor, socórreme!
- 26
- Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los
hijos, y echarlo a los perrillos.
- 27
- Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de
las migajas que caen de la mesa de sus amos.
- 28
- Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu
fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
- 29
- Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y
subiendo al monte, se sentó allí.
- 30
- Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos,
ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los
sanó;
- 31
- de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos
hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al
Dios de Israel.
- 32
- Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión
de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y
enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.
- 33
- Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos
nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande?
- 34
- Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron:
Siete, y unos pocos pececillos.
- 35
- Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.
- 36
- Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los
partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
- 37
- Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró
de los pedazos, siete canastas llenas.
- 38
- Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin
contar las mujeres y los niños.
- 39
- Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a
la región de Magdala.
Fariseos y saduceos piden señales
- 1
- Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le
pidieron que les mostrase señal del cielo.
- 2
- Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís:
Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.
- 3
- Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene
arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo,
¡mas las señales de los tiempos no podéis!
- 4
- La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal
no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.
- 5
- Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado
de traer pan.
- 6
- Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los
fariseos y de los saduceos.
- 7
- Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no
trajimos pan.
- 8
- Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis
dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?
- 9
- ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes
entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?
- 10
- ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas
canastas recogisteis?
- 11
- ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os
dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?
- 12
- Entonces entendieron que no les había dicho que se
guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.
- 13
- Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó
a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
- 14
- Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y
otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
- 15
- El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
- 16
- Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo
del Dios viviente.
- 17
- Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón,
hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos.
- 18
- Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
- 19
- Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo
lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra
será desatado en los cielos.
- 20
- Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que
él era Jesús el Cristo.
- 21
- Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos
que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales
sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
- 22
- Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle,
diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
- 23
- Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante
de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en
las de los hombres.
- 24
- Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
- 25
- Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y
todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
- 26
- Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el
mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
- 27
- Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre
con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
- 28
- De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí,
que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
La transfiguración de Jesús
- 1
- Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo
y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
- 2
- y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su
rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
- 3
- Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con
él.
- 4
- Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros
que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para
Moisés, y otra para Elías.
- 5
- Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he
aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia; a él oíd.
- 6
- Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus
rostros, y tuvieron gran temor.
- 7
- Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y
no temáis.
- 8
- Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.
- 9
- Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo:
No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.
- 10
- Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por
qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
- 11
- Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene
primero, y restaurará todas las cosas.
- 12
- Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que
hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de
ellos.
- 13
- Entonces los discípulos comprendieron que les había
hablado de Juan el Bautista.
- 14
- Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se
arrodilló delante de él, diciendo:
- 15
- Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y
padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
- 16
- Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido
sanar.
- 17
- Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y
perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?
Traédmelo acá.
- 18
- Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho,
y éste quedó sano desde aquella hora.
- 19
- Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron:
¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?
- 20
- Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os
digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí
allá, y se pasará; y nada os será imposible.
- 21
- Pero este género no sale sino con oración y ayuno.
- 22
- Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del
Hombre será entregado en manos de hombres,
- 23
- y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se
entristecieron en gran manera.
- 24
- Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que
cobraban las do